¿Diestra o zurda? La tendencia de la persona empieza en genes de su médula espinal embrionaria

 

Nuestros sistemas nerviosos poseen diferencias de lateralidad que son importantes para un correcto funcionamiento. La tendencia a usar más un brazo que el otro es probablemente la asimetría mejor conocida de entre las que surgen durante el desarrollo del sistema nervioso. Y además se observa en una fase muy temprana: los embriones de ocho semanas ya tienden a mover su brazo derecho más a menudo que el izquierdo. A esta “edad”, las señales no se envían aún desde el cerebro a los brazos, sino solo desde la médula espinal. Unas pocas semanas más tarde, las diferencias izquierda-derecha se hacen también visibles en la forma y el tamaño del incipiente cerebro.

 

Un equipo de científicos de los Países Bajos, el Reino Unido y China investigó genes que contribuyen a las diferencias de lateralidad en el sistema nervioso, en el periodo que va entre las cuatro y las ocho semanas tras la fecundación. El análisis genético confirmó que los lados derecho e izquierdo de la médula espinal se desarrollan a un ritmo distinto.

 

El lado izquierdo de la médula espinal madura ligeramente más rápido que el lado derecho. Se encontró que ciertos grupos de genes fundamentales que controlan el crecimiento y la maduración alcanzan un perfil más avanzado de actividad en el lado izquierdo que en el derecho.

 

Se estima que alrededor del 85% de los humanos son diestros; parece lo estándar en el desarrollo humano, pero ciertos factores genéticos y medioambientales podrían proporcionar vías alternativas a dicho desarrollo, con el resultado de que la persona, de modo natural, sea zurda o ambidiestra. Curiosamente, las alteraciones en tales asimetrías parecen más habituales en las personas con trastornos psiquiátricos, como la esquizofrenia.

Por tanto, el equipo de Carolien de Kovel, del Instituto Max Planck de Psicolingüística en los Países Bajos, comparó asimismo los resultados de su estudio con la lista de factores genéticos que influyen en el riesgo de esquizofrenia. Se encontró así que los genes que exhiben las mayores diferencias de lateralidad en los embriones también tienden a estar implicados en el riesgo de esquizofrenia. Lo hallado no prueba directamente que estos genes causen la esquizofrenia por sus acciones en la médula espinal, porque están asimismo activos en el crecimiento del cerebro. Sin embargo, ello aporta pistas que pueden servir de punto de partida para investigaciones futuras.

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