Luces, cámara y… ¡a criticar!

 

Fácil no es. Criticar una película tiene su chiste. No solo se trata de decir si te gustó o no el filme de cierto director o si la interpretación no fue la mejor de un actor. Es un acto que va mucho más allá: se necesita de análisis, contexto y sobre todo, exponer argumentos que expliquen los por qué de esa producción debe ser o no aplaudida.

Como parte de las actividades del FICG, Talents Press Guadalajara propone talleres en los que los emergentes críticos de cine reciben asesoría por parte de expertos que han encontrado la forma más neutra y profesional de lanzar una crítica sin caer en los prejuicios o gustos personales.

En esta ocasión el periodista cultural Eduardo Guillot, la periodista uruguaya Mariangel Solomita y la formadora e investigadora en cine Annemarie Meier Bozza, son los encargados de asesorar a los nuevos críticos del cine en esta edición con la consigna de ofrecer herramientas concretas para el análisis y desarrollo de crítica.

“Tratamos que nuestra experiencia profesional de años en la crítica de cine le sirva a la gente que aplica para aprender o perfeccionar. El año pasado tuvimos la suerte de trabajar con alumnos que ya tenían un curriculum interesante con los que solo se trata de poner ideas en común. Todos venimos de formaciones diferentes, de críticas muy diversas”.

Annemarie Meier Bozza destaca que para desarrollar estos talleres de crítica, los alumnos tienen que ver distintas películas a lo largo de festival para después realizar una crítica e intercambiar puntos de vista con los mentores para aterrizar ideas que vayan más allá de una simple reseña de película.

“La crítica de cine es una profesión culturalmente marcada por los medios de cada región, a veces ya no hay tantos críticos, hay más reseñadores, se hace crítica de cine por videos e internet, que están cambiando los formatos de antes, ahora está tomando otros espacios y maneras”.

Meier Bozza expresa que más allá de anteponer la experiencia y conocimientos de la industria que cada mentor ha tenido en su carrera, lo principal es priorizar argumentos profesionales que ayuden al crítico a ofrecer análisis concretos a la audiencia y así impulsarlos a ofrecer nuevos contenidos a través de plataformas digitales.

“Tomamos muchos elementos para analizar para hacer una crítica de cine desde los actores, directores, producción, lenguaje cinematográfico. A los alumnos se les piden distintos tipos de tareas, características para escribir, que pueden ser distintas si trabajas en un medio tradicional o si lo haces en formatos más independientes”.

Más allá del “no me gusta”

A través de la Federación Internacional de Críticos de Cine (Fipresci), con sede en Alemania, se publicarán algunas críticas realizadas en los talleres de Talents Press después de ser corregidas y traducidas en inglés.

“Generalizar una película o el trabajo de un actor o director es uno de los principales errores en la crítica de cine, no valorar o no tener argumentos. No puedes empezar diciendo desde el título que es una película fallida, eso puede generar que la audiencia ya no quiera leer o ver toda la crítica. El no justificar los posibles errores del filme también es algo común en un crítico nuevo, tienes que contextualizar”, explica Annemarie Meier Bozza.

Eduardo Guillot recalca que el crítico de cine también tiene que aprender a generar un punto de vista personal capaz de combinarse con la crítica técnica de la película: “puede haber dos críticas, una que valore positivamente y otra que sea negativa y las dos pueden ser buenas críticas. Es una cuestión de saber cómo argumentas las conclusiones a las que llegas. Todos somos críticos cuando terminas de ver una película, después de decir sí te gustó o no el siguiente paso es explicar por qué”.

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