Descubren que la piel de una rana retrasa los síntomas del Alzheimer

 

La llamada “ranita del zarzal” (Hypsiboas pulchellus) es un anfibio mediano, de aproximadamente 37 y 50 mm, de color verde agrisado o amarronado. Este animal es objeto de estudio para los científicos, quienes descubrieron que el cóctel químico que secreta en su piel tiene capacidad de inhibir la enzima acetilcolinesterasa, que degrada al neurotransmisor acetilcolina.

 

En un trabajo conjunto, investigadores de la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) y de la Universidad Nacional del Litoral (UNL) (Argentina) recrearon una molécula, inspirados en un péptido (pequeñas proteínas) extraído del anfibio que inhibe enzimas involucradas en la aparición de los síntomas del Alzheimer.

 

El avance científico demostró ser eficaz para el desarrollo de nuevos fármacos para combatir la etapa inicial de la enfermedad, lo que inspira a los investigadores a identificar y diseñar nuevas moléculas para nueva medicina contra el Alzheimer.

 

La investigación inició con un trabajo previo en la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la UNL. Ante la incógnita sobre cómo actuaba la mini proteína y el método para modificarla, los especialistas convocaron a sus colegas de la Facultad de Química, Bioquímica y Farmacia (FQByF) de la UNSL y del Instituto de Multidisciplinario de Investigaciones Bioquímicas (IMIBIO) del Conicet San Luis, quienes cuentan con una vasta experiencia en el diseño de fármacos para descifrar el mecanismo de acción.

 

“Logramos confirmar que el péptido tiene una buena estructura de partida para crear un fármaco”, explicó el director del IMIBIO, Daniel Enriz. El experto explicó que el efecto lo tiene y la ventaja es que al no tener toxicidad actúa como un inhibidor de la enzima. Otro dato interesante que arrojó es que las “pequeñas proteínas” tienen un mecanismo distinto al de las drogas que actualmente se usan.

En los laboratorios de la Universidad Nacional de San Luis los investigadores sintetizan el péptido para no invadir al animal. “Se vio que tenían la actividad de inhibir unas enzimas (colinesterasas) que degradan la acetilcolina, que es un neurotransmisor (…) Dicho con otras palabras, si se inhibe esta enzima queda más de este neurotransmisor y esto hace que se pueda mejorar la etapa inicial de la enfermedad, en el sentido de que al haber más de estos neurotransmisores las capacidades cognitivas de las personas que padecen Alzheimer son mejores”, sostuvo el especialista.

 

El científico recalcó que es importante evitar falsas expectativas, en cuanto que este descubrimiento sólo mejora la etapa inicial de la enfermedad, lo que genera mejores condiciones del paciente pero, aún, el Alzheimer no tiene cura.

 

Enriz explicó que una de las ventajas observadas es un mecanismo de acción diferente al que tienen las drogas que actualmente se consumen para esta enfermedad. Los investigadores de ambas universidades continúan con los ensayos de laboratorio para profundizar los estudios de las moléculas para su aplicación terapéutica.

 

Sin embargo, advirtió que el inconveniente es que al tratarse de una estructura inicial, previamente debería modificarla por su baja biodisponibilidad, lo que demandaría altas dosis. Su desarrollo requeriría como mínimo ocho años, en colaboración con la industria farmacéutica.

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