Un físico español al frente del Observatorio Europeo Austral

 

El físico Xavier Barcons (L’Hospitalet de Llobregat, 1959) asumió el 1 de septiembre su cargo como octavo director general del Observatorio Europeo Austral (ESO), sustituyendo al holandes Tim de Zeeuw, que ha estado al frente de esta institución –el observatorio astronómico más productivo del mundo– desde 2007.

 

Barcons es licenciado en Ciencias Físicas por la Universidad de Barcelona, doctor por la Universidad de Cantabria y ha desarrollado buena parte de su carrera en el Instituto de Física de Cantabria (IFCA, un centro mixto del CSIC y la Universidad de Cantabria), del que fue el primer director.

 

Desde 2004 ha sido colaborador científico en los ministerios con la cartera de ciencia, así como delegado en el Consejo de ESO desde la adhesión de España en 2006. Durante más de diez años, ha trabajado para esta organización de 16 países en muchos cargos diferentes, incluyendo la presidencia de su Consejo en el periodo 2012–2014.

 

ESO opera en Chile tres instalaciones únicas en el mundo: los observatorios de La Silla (con telescopios desde la década de los 60), Paranal y Chajnantor. En Paranal se trabaja con el Very Large Telescope (VLT), el observatorio óptico más avanzado de la Tierra, y dos de los mejores telescopios de rastreo del mundo (VISTA y VST). En el llano de Chajnantor está el telescopio APEX y el Atacama Large Millimeter/submillimeter Array (ALMA), al que ha contribuido significativamente Barcons.

 

El nuevo director destaca en una entrevista en vídeo que seguirá apoyando todas estas instalaciones, mientras avanza el proyecto estrella de su mandato: el futuro Telescopio Extremadamente Grande (ELT), que se aprobó durante su período como presidente del Consejo de ESO. Este telescopio óptico y de infrarrojo cercano de 39 metros se construye en cerro Armazones y llegará a ser “el ojo más grande del mundo para mirar el cielo”, según sus promotores. Se espera que vea su primera luz en 2024.

 

“El ELT será un telescopio revolucionario porque, por un lado, tendrá un área de recolección de luz enorme, así que será capaz de ver objetos muy débiles; y por otro, tendrá una tecnología llamada óptica adaptativa que ofrecerá un visión del universo más nítida que la que pueda ofrecer cualquier otro telescopio de su clase”, destaca Barcons.

 

Durante su mandato, el director seguirá impulsando el objetivo final de la institución: facilitar el camino para que los astrónomos de los estados miembros de la institución que preside hagan descubrimientos científicos emocionantes, como exoplanetas habitables fuera del sistema solar, identificación de ‘biotrazadores’ y otros componentes en sus atmósferas, nuevos datos sobre la formación de estrellas, la evolución de galaxias, los agujeros negros e incluso sobre las misteriosas materia y energía oscuras.

 

“Todas estas cuestiones seguramente no se resolverán en una década, pero puedo apostar que para entonces habrá muchas otras que hoy no podemos ni siquiera imaginar”, concluye el nuevo director de ESO.

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