Premian bordados y tradiciones de origen náhuatl

 

Lupita nació entre hilos de algodón y creció observando cómo su abuela y su madre los transformaban en piezas únicas. Habla orgullosa su lengua natal, el náhuatl, y viste las prendas que dan identidad a su región bordadas por ella misma.

María Guadalupe Pizarro López, Lupita, es la artesana que este año recibirá el Galardón Presidencial, la máxima presea del sector, en la ceremonia de Premiación del XLII Concurso Gran Premio Nacional de Arte Popular, que organiza el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart) de México.

Su trabajo y dedicación en la artesanía textil mexicana han sido reconocidos a sus 32 años tras concursar con un trabajo único que elaboró durante un año; un juego de manteles hecho con el telar de cintura y acabados a mano con bordados del árbol de la vida.

Su historia se teje desde la comunidad de Cuautamazaco, en Cuetzalan del Progreso, una pequeña localidad de la Sierra Norte de Puebla, México, que se encuentra escondida tras la bruma y en donde las costumbres no le temen al paso del tiempo.

“Mi mamá trabajaba tejiendo para que nosotros pudiéramos comer, estudiar y vestir; así aprendimos y más adelante empezamos a ampliar más las artesanías”, señala Lupita.

A los nueve años, comenzó a tejer utilizando el telar de cintura. Su madre y abuela le enseñaron todo tipo de técnicas.

Para Lupita y su familia este reconocimiento es muy valioso y les permite invertir para mejorar sus productos. “Vamos a ampliar el taller y comprar más material, vamos poco a poco, escalón por escalón, hasta que logremos un espacio donde el visitante pueda entrar, apreciar el proceso y llevarse una pieza”, expresa.

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