IMSS obstaculiza con burocracia acreditación de enfermedades de trabajadoras de maquilas

A los 30 años, las mujeres de la maquila suelen tener dolor de articulaciones, ansiedad, agotamiento, problemas urinarios y digestivos. Padecimientos para los que no reciben atención médica suficiente. Así lo documentó el Colectivo Raíz de Aguascalientes, en su estudio “Mujeres, trabajo y salud laboral”.

Durante la presentación del mismo, Sara Montes Ramírez, presidenta fundadora de este colectivo, explica que el estudio lo realizaron para visibilizar los problemas de salud que enfrentan las trabajadoras de la maquila del vestir de exportación en Aguascalientes y las dificultades que tienen para acreditar la enfermedad de trabajo ante el IMSS.

 

El Colectivo Raíz se dedica a impartir talleres sobre derechos laborales a las trabajadoras de la maquila, en ellos se dieron cuenta que las mujeres tenían diversos padecimientos para los que no se les brindaba atención médica adecuada.

Así que decidieron hacer un estudio para poner en números esta realidad. La fábrica donde se realizó la investigación se fundó en la década de los sesenta. Su actividad principal es la maquila de pantalones de mezclilla y entre sus clientes se encuentran marcas de renombre internacional para las que ha confeccionado más de 9 millones de pantalones.

Dicha empresa emplea a mil 400 personas, la mayor parte mujeres. 132 trabajadoras y ex trabajadoras accedieron a relatar su experiencia a través de entrevistas semiestructuradas, al salir de su jornada de trabajo, para que el colectivo documentara sus padecimientos y el acceso a las consultas en el IMSS.

Entre los hallazgos del estudio destaca que 100% de las trabajadoras de la muestra refirieron tener dolor de cuello, problemas urinarios y digestivos, dolor de cabeza, dolor de articulaciones, agotamiento y ansiedad.

Del grupo, 62% de quienes padecen dolor de cabeza no reciben ningún tratamiento, 70% de las que tienen dolor de cuello están sin atención, lo mismo que 72% de quienes sufren dolor de articulaciones, 80% de las afectadas por ansiedad y 89% de quienes experimentan agotamiento crónico.

Las jornadas en la maquila suelen ser de diez horas, pero la carga de trabajo es mayor desde que las marcas internacionales para las que trabajan las fábricas mexicanas reformularon los tiempos de producción y la paga.  La relación entre el número de prendas producidas y el salario se convirtió en un punto nodal para aumentar un poco el ingreso de las trabajadoras.

“La diferencia entre trabajar a destajo y trabajar por un pago semanal es el dinero. En la primera empresa en la que trabajé, cuenta una de las empleadas, en cuatro días llegué a ganar 2500 pesos. En la otra empresa donde se hacen pantalones de mezclilla había una máquina que estaba programada para hacer ciertas puntadas. Se programaba la máquina para que hiciera unas puntadas y ahí estaba yo. Ahí salía con dolor de una sola pierna, porque yo no le daba con las dos, así que al final me dolía”.

A partir de esta relación entre producción y sueldo, explica Sara Montes, “se generaron mecanismos de control que impactan de manera agresiva las capacidades corporales de las trabajadoras y tienen consecuencias en su salud”.

En el informe de Colectivo Raíz aparece el comentario de una supervisora de línea de la maquila que explica muy bien de qué trata este mecanismo. “La gente se presiona sola. Entre más hagas más ganas, no tienes que decirles que pierdan la menor cantidad de tiempo posible, ellas piensan que las estamos presionando. No, tú solita te tienes que presionar”, dice el comentario.

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